Cuando la nada es arte

ImagenNuestro parroquiano DDAA nos manda la siguiente historia:

El productor Mike Batt, que está detrás de éxitos como Vanessa Mae, incluyó una canción en un disco de The Planets titulada “One Minute Silence”, y que consta de… un minuto de silencio. El caso es que ya había un precedente de esto: John Cage, fallecido compositor contemporáneo de vanguardia, tenía registrada una obra parecida titulada 4’33”. Y, en un alarde humorístico que le ha salido caro, Mike Batt reconoció la autoría compartida de su “One Minute Silence” poniendo en los créditos “Batt/Cage”.

Bueno, pues los gestores de derechos de los herederos de John Cage han hecho una reclamación de copyright. Y Mike Batt, que además de no andar falto de sentido del humor, tampoco debe de andar falto de dinero, ha accedido a pagar a los herederos de Cage una suma de seis cifras no revelada. A pesar de que, arguye, su obra es mucho más evolucionada que la de Cage. Al fin y al cabo, él ha sido capaz de expresar en un minuto lo que a Cage le llevó cuatro minutos y treinta y tres segundos.

Tres consideraciones: La primera, que este tema me parece el equivalente aural de las “zonas de sensibilidad pictórica inmaterial” de mi admirado Yves Klein (las paredes de la galería desnudas, para que nos entendamos).

La segunda, que me da en la nariz que la “suma de seis cifras no revelada” con la que Batt ha satisfecho a los herederos de Cage debe de ser de 000.000 (cerocientos cerenta y cero mil cerecientos cerenta y cero) dólares… :-)

Y la tercera, que para ilustrar esta anotación, nada mejor que mi obra “noexiste.gif”, un archivo gráfico de gran belleza que tiene la virtud adicional de pesar sólo 0Kb, para descanso de tu navegador.

Más detalles, aquí

César Astudillo      2002-10-10 04:59 - antiguos

Comentarios

  1. Manuel F, 2002-10-10 05:14:
    Voy a ver si encuentro el mp3
  2. ddaa, 2002-10-10 05:29:
    Eres muy generoso, Outsider. Yo te he mandado la noticia maltraducida y breve, y tú la has ampliado y adornado con tus comentarios.

    Lo de pagar con ESAS seis cifras me recuerda al cuento de Juan de Timoneda en el que un juez ordena pagar el olor de un guiso con el sonido de una moneda. El juez que vio el caso ha perdido una buena oportunidad para hacer justicia.


    Véase en:
    El capellán y el palomino
    http://www.elhuevodechocolate.com/cuentos6.htm

    (por cierto, no recuerdo cómo se escriben aquí los links para hacerlos activos. Creo que era con esto ”[”, pero no me acuerdo de la sintaxis. Podrías ponerlo por alguna parte.)

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