¿Somos libres? (propuesta a debate)

Continuando con el tono “filosofía de todo a 0.60” iniciado en la anotación “”Estelas en la eternidad””:http://outsider.bitako.com/archivo_20020101.html#20020107165811, nos preguntamos: ¿Existe la libertad, o nuestro destino está escrito? ¿Somos responsables de nuestros actos, o somos partículas de polvo danzando caóticamente en el descuidado desván de Dios?

ImagenSupongamos que miramos este problema desde la perspectiva del idealismo cuántico, que tiene su origen en el experimento imaginario del gato de Schrödinger. Según esta perspectiva, el observador construye la realidad con su observación, y ésta no es más que una nube probabilística hasta que el hecho de ser observada la convierte en algo concreto. No sólo las cosas son como las vemos: además, no son en tanto no las vemos.

Bajo esta perspectiva, contemplemos la segunda ley de la termodinámica, a partir de la cual se colige que todo proceso real es irreversible. Hay un vaso sobre la mesa. Yo lo muevo veinte centímetros a la derecha. Aunque luego lo vuelva a dejar en su sitio, no he dejado el Universo como estaba, porque he desencadenado cambios irreversibles en él.

Si todo suceso real es irreversible, entonces es imposible que un observador pueda nunca saber “qué habría pasado si en el pasado se hubiera hecho tal cosa en lugar de tal otra”. El tiempo sólo corre en una dirección. Jamás podremos viajar al pasado sin alterar el futuro, porque eso violaría la segunda ley de la termodinámica.

Y si volvemos al gato de Schrödinger, entonces el espacio de las probabilidades de los distintos sucesos en la vida del Universo no existe: la estela tetradimensional de la Historia es como es, inmutable, y dado que ningún observador podrá nunca observar “qué habría pasado si…”, como de ese ramificado túnel de las alternativas sólo se puede explorar un camino (el real), desde la perspectiva del idealismo cuántico sólo existe ese camino: el real.

Entonces, si yo tiro una moneda a cara o cruz, ¿el resultado es aleatorio o está determinado? Bueno: Como sólo existe un camino para la realidad, un determinista podría decir que es determinado. Pero como desde el pasado no hay modo de predecir cómo va a caer la moneda (por cuestiones de principio de incertidumbre y de caos), un partidario del libre albedrío podría decir que es aleatorio. La respuesta es: Depende del punto de vista del observador. La tirada de la moneda es aleatoria antes de tirar la moneda, y determinista después de tirar la moneda. Insisto en que si se mira esto desde la perspectiva del “gato de Schrödinger”, esta no es “la forma en que vemos las cosas”: es “la forma en que son”.

Traslademos esto al debate entre determinismo y libre albedrío: ¿Tenemos control sobre nuestras decisiones, y por lo tanto, somos responsables de ellas? Antes de que una persona tome una decisión, dado que ningún observador puede saber cuál será la decisión tomada, la persona en cuestión es libre. No “podemos decir que es libre”, sino “es libre”. Y cuando ya la ha tomado, la persona es prisionera para siempre de la decisión que tomó. No sólo podemos decir con todo derecho que “era su destino”: realmente “era su destino”. Hasta tal punto nuestra posición como observadores, sentados en la suave e imparable barca del tiempo, no sólo construye nuestra percepción de la realidad, sino que construye la realidad. Sólo Dios, los ángeles, los santos y los bienaventurados pueden bajarse de la barca y ver el lienzo tetradimensional de la historia desde otra perspectiva. Y si no existen Dios ni los ángeles y los santos, ni los bienaventurados, entonces nadie.

Por tanto, albedrío y determinismo, libertad y mecanicismo, son la misma cosa. ¿Dónde queda, pues,la ética? Pues la ética es una actitud. Es la forma en la que uno escoge ver las cosas. Yo escojo ver que somos libres, que el libro del destino no está escrito hasta que tomamos decisiones. Después de tomada, la decisión es inmutable, y la persona que tomó la decisión debe afrontar su responsabilidad, porque su decisión construyó el universo, un universo que incluye las consecuencias de su responsabilidad. Otro podría decir que somos juguetes del destino, y que la responsabilidad no existe. Yo le diría dos cosas al que escoja esta otra visión: La primera, que si escoge vivir así está escogiendo una forma muy pobre de existencia. Y la segunda, que él y yo podemos convivir en paz siempre que estemos de acuerdo en que las consecuencias de nuestros actos deben caer sobre nosotros como si fuéramos responsables de ellos. Que ése debe ser nuestro destino. Si no existe la libertad, al menos juguemos a que existe. Es, a mi juicio, la única actitud bajo la que tiene sentido una visión ética de las cosas.

¿Qué opináis vosotros?

César Astudillo      2002-09-24 05:34 - antiguos

Comentarios

  1. mur0, 2002-09-24 05:49:
    > Yo escojo ver que somos libres…

    ¿Realmente lo escojes, o eres víctima de un conjunto de factores que predeterminan tu ‘decisión?
  2. Outsider, 2002-09-24 06:04:
    ¡Muy buena la pregunta! :-D

    Ahora la respuesta: Como no podría ser de otra manera, la respuesta es consistente con la tesis que defiendo en toda la anotación: “Ni lo sé ni me importa, pero si quieres saber cuál es mi juego, juego a que lo escojo”.
  3. Maelmori, 2002-09-24 06:19:
    No recuerdo si fué parménides (ni puto caso, que seguro que me lío) el que dijo algo como que en el mundo había tres fuerzas: el azar, la necesidad y la voluntad. Excepto en esta cita, siempre he visto tratada la voluntad como azar, necesidad o una mezcla de ambas, nunca como una fuerza separada. Lo que sí recuerdo es que ciertas tendencias del atomismo presocrático decían que al ver las cosas, determinados átomos con la forma de esas cosas entraban por nuestros ojos, llegaban a la sangre, y se mezclaban al azar en el corazón, lugar donde se producía el pensamiento. Siempre me pareció muy romántico, y lo cierto es que las posteriores incursiones sobre la libertad humana no han ido mucho más lejos (si atendemos a lo que una co-incidencia de elementos realmente significa).
    El tema de la co-incidencia es chungo, pues si bien se supone que dos elementos, según una serie de factores, tienen que coincidir, esta coincidencia es necesaria. Pero la imposibilidad de calcular esta coincidencia puede convertirlo en azar. (recuerdo la cita de Kant: “no tengo medio de distinguir mi pensamiento de algo distinto de él mismo”, de modo que si no puedo concebir algo, resulta, en efecto, como si no existiera).
    Yo siempre he pensado que era el determinismo, la necesidad, lo que precisamente nos proporciona libre albedrío. Yo tengo una serie de circunstancias que me llevan a tomar una decisión. Puedo actuar al azar, a saber, caminar a la pata coja, esconderme en un baúl, comprarme ropa de diseño o volver a tirar si sale un 6. O bien puedo calibrar mis posibilidades y hacer lo que juzgue mejor, lo que no es si no otro modo de necesidad (como apunta mur0). Y mi libertad está en el hecho de poder elegir hacer lo mejor, no en tirarme de un puente si sale un 4 en la tirada.
    Se han escrito rios de tinta al respecto. Como siempre, lo que más me ha gustado ha sido siempre los que te dejan mareado, y al respecto no hay nada mejor que el poema-cuento Igitur, de Mallarmé (la tirada de dados). Lo le leído cienes de veces y sigo igual de mareado. Ni una cosa ni la otra. Me encanta :)
  4. Outsider, 2002-09-24 06:34:
    Qué bueno… “al ver las cosas, determinados átomos con la forma de esas cosas entraban por nuestros ojos, llegaban a la sangre, y se mezclaban al azar en el corazón, lugar donde se producía el pensamiento”. No es así con la vista, pero sí (casi) con el olfato, el más emocional de los sentidos, ¿no?
  5. carioco, 2002-09-24 06:49:
    Siempre me he preguntado para que vale tanta filosofía.
    Hay tánatos y tánatos factores en esto que llamamos vida, que sin utilizar ninguna fórmula, regla, o ley (tanto de la termodinámica como de urbanismo), que condicionan el futuro como por ejemplo: Haber nacido rico, pobre, con malformaciones, en el Bronx, en Beverly Hills, en San Blas, en la moraleja, que te toque la loteria, que te caiga una caja fuerte en la cabeza (típico de Mortadelo y Filemón), que atropelles a una persona que anda despistada cruzando la calle (¿y si no estuviera despistada? ¿la hubiera atropellado o le habría caido una cagada de paloma en la cabeza?), etc, cte, tec, ...
    Y sobre esto aplicamos: ¿y si la velocidad del viento hubiera sido de 90 nudos al noroste? ¿nos hubiera caido encima la caja fuerte, o, como es nuestro destino que nos caiga, hubieramos visto una moneda en el suelo, iríamos corriendo a por ella, y nos caería la caja fuerte de todas las maneras?

    Vivir asi no es vivir. Ahora, si hay gente que vive así, la respeto.

    Ahora, discutir sobre el porqué del porqué de las cosas, mola mogollón.

    Creo que hay que vivir lo mejor que se pueda, en la medida de lo posible, y disfrutar de todas las cosas buenas y bonitas (baratas o no) que tenemos a nuestro alrededor, que ya tendremos tiempo de ver lo “negro” de la vida :)

    Ahi queda eso.
  6. carioco, 2002-09-24 07:04:
    Estoy totalmente de acuerdo con mur0.

    Lógicamente en base a una serie de variables y reglas que tenemos en esta sociedad que nos ha tocado vivir, elegimos ser libres.

    Si hubieras nacido en un “pais” llamado Afganistán (por ejemplo), no podrías plantearte esa pregunta, pues la necesidad de sobrevivir oculta el pensamiento. Además, automáticamente la afirmación cambiaría de “yo escojo ser libre” a “yo escojo buscar la libertad”, pues libre, libre, lo que se dice libre, poco puedes serlo en esas variables, condiciones, reglas, mundo, planeta, galaxias, universos, multiverso, ..., ...
  7. Dagon, 2002-09-24 07:19:
    hay pocos weblogs realmente interesantes, pero como esa decision es subjetiva, mi criterio se basa en el siguiente razonamiento:

    Un buen post es aquel que induce a comentarios excelentes.

    Y este lo cumple con creces.

    Cesar, Outsider, de veras que me alegro de que estés al 100% de nuevo, y un saludo a todos ;)

    P.D.: ya se que este comentario está completamente off-topic, pero tenia que decirlo.
  8. Maelmori, 2002-09-24 07:34:
    Estoy buscando la cita en mis libros de filosofía y de historia de la ciencia, pero parece que va para largo…
    ¿Por qué no habrá un buscador en vez de índice en los libros?
    Ntch…
    :)
  9. Qui, 2002-09-24 07:49:
    Me remito a tu pregunta inicial: ¿Somos libres? Estamos rodeados de un cúmulo de variables: atrapados por la ley de la gravedad, bombardeados por los medios de comunicación (como poco), humillados por los superiores, estremecidos por las desgracias humanas, estresados por la incertidumbre… A pesar de que hay cosas positivas como amor, cariño, paz, ternura, alegría que habría que plantearse también si nos coartan la libertad, tal vez la respuesta sea otra pregunta algo típico en un gallego como yo: ¿Tenemos el suficiente sentido del humor como para sentirnos libres?
  10. Outsider, 2002-09-24 08:04:
    “¿Tenemos el suficiente sentido del humor para sentirnos libres?”
    Genial. Al fin y al cabo, el sentido del humor (sobre todo cuando uno es capaz de aplicarlo a sí mismo, a su propia situación) es la capacidad de observarse a uno mismo desde otra perspectiva, una perspectiva en la que, al fin y al cabo, nada es tan trágico o tan importante que no merezca una sonrisa. Por eso el personaje de “El nombre de la rosa” que quería destruir a quien leyera el tratado de Aristóteles sobre la risa, no podía ser un santo. Todos los santos han tenido sentido del humor. Y el sentido del humor es, a mi juicio, uno de los vectores de base más importantes de ese cóctel de habilidades mentales que llamamos “inteligencia”.
  11. Oscar, 2002-09-24 08:19:
    Somos el gato. Dios está fuera preguntandose qué hay en la caja.

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