Sonetos de otoño (5 de 5)Autor: Outsider

ImagenCuando Eloísa llegó al claro convenido en el bosquecillo junto al arroyo, la luz del crepúsculo se filtraba entre las hojas amarillas de los sauces. Eduardo la esperaba presa de la agitación. En su mano tembolorosa sostenía el soneto terminado.

-·-Oh, Eloísa… Tengo algo que decirte…

-·-Eduardo… Te veo distinto…

-·-Sí, Eloísa… Es cierto. ¡Mi inspiración ha regresado! ¡La maldición está rota! Anoche, sentado junto a los rododendros, intenté una vez más convocar a las musas para que me ayudaran a llenar ese horroroso vacío del segundo terceto que me atormentaba durante semanas… Ya temía que mi genio se hubiera apagado para siempre… Entonces… te recordé a ti. Recordé tu silueta recortada contra la luz que entraba por las cortinas del salón, el día que nos vimos por primera vez… Levemente inclinada sobre el piano, acariciabas las teclas de marfil entre tus manos de delicada porcelana… Y entonces tus ojos se encontraron con los míos… Reviví ese momento y mil palabras bellas acudieron a mi cabeza como blancas palomas en un alegre revoloteo… ¡Oh, rayo de felicidad que traspasó mi corazón! ¡Tú eres mi musa, Eloísa! ¡Gracias a ti terminé el segundo terceto! ¡Me siento libre, ligero como un diente de león gozosamente mecido por el viento de la poesía! ¡Qué tonto he sido! Negar todo este tiempo que yo… que tú y yo…

-·-Eduardo…

-·-Oh, Eloísa… Ahora me doy cuenta… Entre nosotros ha crecido algo que es más grande que el mundo, más grande que el odio, más grande que las guerras que devastaron la fértil tierra de nuestros antepasados… El amor, Eloísa. ¿No lo sientes? ¿No sientes cómo el rumor del arroyo, el canto de los petirrojos, el aroma de las adelfas, conspiran para la grandeza del amor? Tú eres para mí lo que Laura para Petrarca, lo que Elisa para Garcilaso, lo que Amarilis para Lope… Tú eres mi delirio y mi cordura, mi daga y mi bálsamo, mi condena y mi salvación…

-·-Eduardo, yo…

-·-Oh, Eloísa… Tu piel blanca como la inocente nieve recién caída… Tus labios rojos como un vino turbador que nubla los sentidos y hace al alma dichosa… Tus ojos turquesa como las cristalinas aguas de un lago en las faldas del Olimpo… Yo te deseo, Eloísa… Mi corazón se consume bajo el fuego de este amor… Oh, Eloísa… Dime que no te soy indiferente… Dime que puedo amarte… Aunque sea en la distancia… Dime que puedo aspirar a una mirada, a una palabra…

-·-Oh, Eduardo… Yo…

-·-Dime puedo albergar la esperanza de que algún día tus ojos se posarán en los míos con verdadero amor, y yo te juro que…

-·-¡¡EDUARDO!!

-·-¡¿Qué?!

-·-¡Eduardo, vamos a ver! A ver si vamos a poder tener un diálogo aquí. Vale, anoche pasó algo en el aparcamiento. No estuvo mal. Estuviste soso, pero no estuvo mal. Eres mono, me haces gracia y a veces dices cosas bonitas. Pero mira, yo tengo a José Luis. Es un poco mala persona, y a veces paso de él, pero es mi chico, ¿vale?. A veces me entero de que él me pone los cuernos con una guarra de la Facultad, y a mí me entran los celos y hago tonterías. No es que me arrepienta, oye. Si tú eres mono. Pero vamos a dejar las cosas como están, ¿vale?

-·-Eloísa, yo…

-·-Además te huele el aliento, Eduardo. Ya podías cepillarte los dientes todos los días. Ya sé que jode oírlo, pero a veces alguien tiene que decir estas cosas.

-·-Eloísa…

-·-Y encima te tiras pedos. Joder, tío, ¡te tiras pedos delante de mí! ¿Te crees que soy tonta? Y encima de los que no hacen ruido, pero lo que es oler… coño, te tumban del pestazo.

-·-Eloísa, puedo explicarlo. Mi colon irritable….

-·-Ni colon irritable ni hostias, Eduardo. Vamos a ver: ¿En serio te has planteado que voy a dejar a José Luis, ahora que está a punto de terminar el máster y ya le quieren en tres consultoras, por ti, que todavía vas a repetir segundo de Filología (que todo el mundo sabe que no tiene salidas), que escribes cursilerías, que te canta el aliento, que te tiras pedos y que follas con menos imaginación que un monaguillo? No me jodas, hombre, no me jodas. No puede ser que te quedes colgao de mí por haber echado un quiqui en el aparcamiento, Eduardo. No puede ser, Eduardo. No puede ser.

Fue entonces cuando a Eduardo le asaltó la dolorosa certeza que su amor era imposible. El breve otoño dio paso al invierno. Durante las siguientes semanas, Eduardo vistió con vaqueros negros y jersey negro de cuello alto, se dejó patillas finas, y escribió atormentados poemas surrealistas de versificación libre. Lo de los sonetos había sido una etapa.

César Astudillo      2002-06-14 06:45 - antiguos

Comentarios

  1. Outsider, 2002-06-14 07:00:
    Perdón por haberme excedido un poco en la extensión… Cuanto con más prisas lo haces, más largo te sale.
  2. Earful, 2002-06-14 07:15:
    El género lo pedía… A mi me ha pasado un poco lo mismo :)
  3. Earful, 2002-06-14 07:30:
    De los cinco publicados, creo que es el cuento que más se ajusta a los requisitos. Las frases de Eduardo hablando de petirrojos, rododendros y cristalinas aguas son muy buenas, con el tono de joven poeta atormentado (y cursi).

    Me gusta la manera en que saltas de una “puesta en escena” clásica a un momento presente. Si tu objetivo era hacernos sentir lo que siente Eduardo cuando Eloísa le explica cómo estan las cosas, lo has conseguido.

    Me he reído muchísimo con el cuento (lo del el colon irritable es un hallazgo :)
  4. Jesús F.R., 2002-06-14 07:45:
    Sin duda alguna es cursi. Me ha gustado el desconcierto temporal creado en el relato, pero… Desde el principio se nota que es una parodia (no sé si se pretendía conscientemente), con final previsible, muy parecido a un gag de los morancos y demasiado alargado (le sobra el último párrafo).
  5. Outsider, 2002-06-14 08:00:
    Ya, pero falta la parte crítica, majete… ¿Qué le habrías cambiado?
  6. Outsider, 2002-06-14 08:15:
    Esto último se lo decía a Earful, no a ti, Jesús: tu punto de vista ha quedado claro, y estoy de acuerdo en que el texto precisa una drástica liposucción…
  7. Outsider, 2002-06-14 08:30:
    ...y lo del gag de los morancos me ha llegado al alma… tienes más razón que un santo!!!
  8. Earful, 2002-06-14 08:45:
    ¿Crítica? Tú lo has querido… :)

    En primer lugar, limitaría el uso de los puntos suspensivos a frases muy concretas. Si quieres transmitir la sensación de duda, o de hablar entrecortado, hazlo mediante el texto. La ortografía es tu amiga, no la hermana que te hace los deberes… ;)

    En segundo lugar, creo que el final rompe un poco con lo que has ido plantando durante el relato. Es decir: el vocabulario, las descripciones, los escenarios nos hacen pensar que se trata de un tipo de historia (romántica clásica) y al final resulta ser de otro tipo (contemporánea), aunque aún no sé si eso es bueno o es malo… :)

    Para evitarlo, quizá podrías cambiar lo del bosquecillo por algo más actual, como un VIPS, por ejemplo, y así dejas claro desde el principio dónde estamos, evitas la “traición” final y pintas mucho mejor a Eduardo (un vate del diecinueve en la actualidad)

    Y sí: tanto al tuyo como al mío les hace falta una buena liposucción… ;)
  9. Outsider, 2002-06-14 09:00:
    Vale que es una traición, pero en realidad no sé por qué es una traición. Si te fijas, no he depositado nada al inicio del relato que haga imposible que sea un relato contemporáneo. El lector lo sitúa inevitablemente en el XIX por el código utilizado más que por la puesta en escena. Así que sólo es una traición “a medias”. Rompo un pacto ficcional que el lector no estaba verdaderamente obligado a firmar. Como si la cámara estuviera todo el rato en los sauces y luego abriera zoom y se viera el todoterreno aparcado… Claro que eso hace el relato un poco marrullero, lo del sketch de Los Morancos es muy acertado :-) “La puntuación es tu amiga, no tu hermana que te hace los deberes”... ¡Buenísimo!
  10. Earful, 2002-06-14 09:15:
    No te debes escudar en que “yo no he dicho nada para que pienses eso”, pues si no hay más pistas y tenemos un bosquecillo junto al arroyo con la luz del crepúsculo que se filtra entre las hojas amarillas de los sauces y Eduardo habla como Becquer poniendo letra a un bolero, ¿qué esperas que piense? “Espera, a lo mejor está ambientado en la actualidad… El autor no me ha dicho nada sobre la época…” Seamos serios, César :P ;)
  11. Outsider, 2002-06-14 09:30:
    Vale, vale, me rindo…

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