El basilisco (mano a mano con Earful)

Imagen

* 1

— Te veo pálida, mi amor. ¿Has dormido bien?

— No. Sí. Demasiado bien, supongo. Estoy más cansada que cuando nos acostamos.

— Por el cambio de ambiente, seguro. Habrás extrañado la cama. Deja que te ponga más café.

Pablo besó a Mari Carmen y extendió una mirada satisfecha por el gran salón de la casa solariega, donde aún se amontonaban las cajas de la mudanza. Una antigua granja a sólo veinte minutos de la ciudad. Y siempre se acaba consiguiendo un buen descuento cuando el propietario tiene prisa por vender.

2

— ¡Yo qué sé por qué! Porque no, porque no me gusta. Me da miedo. Sobre todo ahora, por las noches.

— Mira, Mari Carmen, está bien. Está bien. Hagamos un pacto. Esperamos hasta el verano, ¿de acuerdo? En verano todo esto se va a poner precioso. Y además tú ya estarás curada. Si en verano sigue sin gustarte, nos vamos.

— Bueno… Aguanto hasta el verano… Pero ¿y si para el verano yo no… Perdóname…

— No llores, mi amor. No llores. No te preocupes. No es por la casa. Es por la ansiedad y la depresión. Ven, mi amor. Ven aquí.

Pablo tomó a Mari Carmen por el hombro y la atrajo hacia su lado de la cama. Al hacerlo, notó su cuerpo más delgado debajo del camisón. En la ambarina transparencia de su amor por ella, sintió caer una gota de miedo indefinido, extendiéndose en volutas como una lágrima de tinta. Miedo a perderla. Intentó pensar en otra cosa para poder dormir.

3 *

Pablo giró la cabeza en la almohada, con esfuerzo, y se vio a sí mismo en el espejo del vetusto armario de luna. Su cuerpo demacrado aparecía más pequeño que nunca, solo en el centro de la ancha cama. Hasta el más pequeño de los movimientos le dejaba sin fuerzas. Igual que a Mari Carmen los últimos días. Invocó su imagen el día de su boda, luminosa y sonriente en traje de novia, antes de que sucediera todo. Y lloró despacio como un niño enfermo.

*Making-of:* Mira César Astudillo      2002-05-31 07:32 - antiguos

Comentarios

Comentarios desactivados para este artículo.