Tiempo muerto (11 de 12) – Gema Martínez

ImagenTenía diecisiete años y el mal de Pott me había condenado a un horizonte gris mortecino. Al menos eso era lo que pensaban los que venían a verme los domingos, parapetados en piononos de Viena Capellanes. Ellos que no amaban, sí que me daban lástima. Achacaban mi falta de desaliento, a la protección del Niño de Praga al que tanto rezaban. Visitarme tenía un efecto catártico, pues si el chico de Doña Elvira llevaba tres años ya escayolado en el hospital y no estaba enfurecido con la vida, qué derecho tenían ellos. Después de todo los médicos decidieron operarme, tras la intervención, me convertí en uno de ellos. La culpa la tuvo aquel sacerdote nuevo que no cesaba de espiarme para dar con la razón de mi alegría. Lo reconocí, sí, escribía poemas de amor desgarrados, voluptuosos y ardientes. Aquel hombre que no amaba, rompió iracundo mis poemas y acto seguido, dictó sentencia: El romanticismo con el que escribes es perjudicial para tu enfermedad, a partir de ahora sólo podrás escribir romances campestres y cosas de la tierra castellana. Dejé de escribir, un año más tarde me dieron el alta y treinta años después, Ella me devolvió la poesía.

César Astudillo      2002-10-29 10:40 - antiguos

Comentarios

  1. Anónimo Jr., 2002-10-29 10:55:
    Sinceramente, es increíble la forma en la que has condensado esa historia en un formato tan reducido sin eliminar un ápice de belleza, solo me queda pues agradecerte una y mil veces el haberlo compartido con nosotros. Gracias, mil gracias.
  2. Outsider, 2002-10-29 11:10:
    Yo tengo una duda que me roe y me corroe… El protagonista ¿es un personaje real? Eres tan concreta en los detalles que parece como si te hubieras basado en la biografía de alguien de carne y hueso…
  3. Gema, 2002-10-29 11:25:
    Gracias Anónimo Jr, lo mismo digo.

    Jo, Outsider, eres más listo que Perry Mason. Sí, el relatillo está inspirado en alguien…
  4. Jor, 2002-10-29 11:40:
    … solo diecisiete años. Las enfermedades siempre hacen madurar… No entiendo el final: de repente aparece una “ella” que para colmo 30 años después le devuelve el poema (jo, esa parece no haber enfermado nunca…, ¿como podía ser la causa de la inspiración de un sujeto tan aventajado?)
  5. soledad, 2002-10-29 11:55:
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  6. soledad, 2002-10-29 12:10:
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  7. jm, 2002-10-29 12:25:
    Es curisoso este paso poe el pasado. 2002 está a casi 2 años de distancia. Doble dos. Quizá. Si existen sobrevivientes, me gustaría contactarlos.

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